“El carácter dulce y la energía de Anna, enseguida me dieron confianza. No dudé en ponerme en sus manos. Fue un acierto. Estoy convencida de que gracias a sus masajes craneosacrales pude recuperar el equilibrio energético que había perdido, y terminar con éxito mi trabajo. Gracias Anna por acogerme en esos momentos de dificultad para mí.”

Dolors Martorell, escritora y monje zen