Para mí, ningún trabajo hecho sin pasión te conduce al bienestar. Y precisamente una de las cosas que definen a Anna como terapeuta es la pasión por lo que hace, que es ayudar a las personas. Siempre atenta, disponible y cuidadosa con las necesidades de cada uno, también hace posible que tengamos una atención personalizada. Es decir, no se limita a una sola disciplina para conseguir la mejoría, sino que integra todas sus especialidades terapéuticas para lograr devolver la energía y la salud a cuerpo y mente.
Y eso responde también a su pasión, porque su formación en técnicas variadas es muy amplia. Para mí, Anna es una terapeuta muy original y única en este sentido.

Yo acudí a ella por mis episodios de estrés agudo. Conozco muchas formas terapéuticas, pero ella usó craneosacral, bioenergía, mindfulness, ho’oponopono… en una rutina definida especialmente para mi caso, además de trabajar las falsas creencias y la escucha activa. Definitivamente, los resultados son sorprendentes. Gracias, Anna.

Irene Claver, escritora y periodista