“Anna me recibió en un ambiente acogedor y agradable que invitaba a entregarse al craneosacral. Lo que más noté en los días posteriores fue un aumento de energía y un mayor equilibrio emocional. Por culpa de mis viajes no pude seguir con los masajes, así que me queda pendiente para mi próxima visita a Barcelona.”

Antonio Lozano, emprendedor y monje zen